El fin de semana pasado publicamos un artículo sobre bebidas azucaradas y su relación con el envejecimiento cerebral acelerado. Muchos lectores nos preguntaron algo lógico: "Si no es azúcar, entonces los edulcorantes artificiales son seguros, ¿verdad?"
Un gran estudio brasileño publicado en la revista Neurology en septiembre de 2025 da motivos para reconsiderar esta suposición. Los investigadores encontraron una asociación estadística entre un alto consumo de edulcorantes artificiales y un deterioro cognitivo más rápido a lo largo de los años. Es importante enfatizar desde ya: se trata de un estudio observacional, que muestra una asociación y no causalidad, y los propios investigadores aclararon que no demuestra que los edulcorantes causen daño.
El estudio: 12,772 participantes, unos 8 años de seguimiento
El estudio se basó en la cohorte ELSA-Brasil, un gran estudio longitudinal brasileño que reclutó participantes en seis ciudades del país a partir de 2008. El análisis incluyó a 12,772 participantes, con una edad promedio de unos 52 años, a quienes se siguió durante un promedio de unos 8 años. El análisis fue liderado por la Dra. Claudia Suemoto, profesora asociada de geriatría en la Universidad de São Paulo.
Lo que se midió realmente:
- Cuestionarios de alimentación a partir de los cuales se calculó el consumo de edulcorantes artificiales.
- Pruebas cognitivas que se repitieron durante el período de seguimiento, en las áreas de memoria, fluidez verbal y función ejecutiva.
Es importante aclarar: el estudio midió el rendimiento en pruebas cognitivas a lo largo del tiempo. No incluyó escáneres cerebrales (como resonancia magnética), no midió biomarcadores y no examinó diagnósticos de demencia. Todo lo que mide es la tasa de disminución en las puntuaciones de las pruebas.
Los hallazgos
Al comparar el grupo que consumió la mayor cantidad de edulcorantes artificiales con el que consumió la menor cantidad, se encontró:
- Deterioro cognitivo un 62% más rápido en el grupo de alto consumo.
- En términos prácticos, los investigadores tradujeron esto a aproximadamente 1,6 años adicionales de envejecimiento cerebral.
Dos puntos particularmente interesantes:
- Edad: El efecto fue especialmente fuerte en personas menores de 60 años. En mayores de 60 años no se encontró una asociación significativa.
- Diabetes: La asociación con un deterioro cognitivo más rápido fue más fuerte en personas con diabetes que en aquellas sin diabetes.
¿Qué edulcorantes se examinaron?
El estudio examinó siete edulcorantes bajos en calorías y sin calorías. Cuando se analizaron por separado, seis de ellos se asociaron con un deterioro cognitivo más rápido (principalmente en memoria y fluidez verbal):
- Aspartamo (Aspartame)
- Sacarina (Saccharin)
- Acesulfamo K (Acesulfame potassium)
- Eritritol (Erythritol)
- Xilitol (Xylitol)
- Sorbitol (Sorbitol)
El único edulcorante en el que no se encontró asociación con el deterioro cognitivo fue la tagatosa (Tagatose), un azúcar natural presente en pequeñas cantidades en algunas frutas y productos lácteos.
Es importante notar lo que no se incluyó: el estudio no examinó sucralosa (Splenda) ni stevia, por lo tanto no se puede concluir nada sobre ellos, ni a favor ni en contra.
¿Cómo podría funcionar? Mecanismos posibles
Es importante enfatizar: el estudio en sí no examinó mecanismos biológicos. Los siguientes mecanismos son hipótesis que han surgido en otros estudios y en la discusión científica, no hallazgos del estudio actual.
1. Alteración del microbioma intestinal (hipótesis)
Algunos edulcorantes artificiales llegan al intestino grueso casi intactos, y hay evidencia de que pueden afectar la composición de las bacterias intestinales. Los cambios en el microbioma se han asociado en otros estudios con inflamación sistémica, y a través del "eje intestino-cerebro" algunos especulan sobre una relación con la función cerebral.
2. Respuesta insulínica paradójica (hipótesis)
Otra hipótesis es que el sabor dulce sin calorías podría alterar la regulación de la insulina a largo plazo. La resistencia crónica a la insulina se considera un factor de riesgo para el deterioro cognitivo. Esta hipótesis se relaciona con el hecho de que la asociación en el estudio fue más fuerte precisamente en personas con diabetes, pero esto es una inferencia cautelosa y no una prueba.
Qué recordar del estudio
Antes de las recomendaciones, vale la pena aclarar los límites de lo que el estudio realmente muestra:
- Es un estudio observacional. Encontró una asociación, no causa y efecto. Pueden existir factores de confusión (por ejemplo, quienes consumen muchos edulcorantes pueden diferir también en otros hábitos).
- Midió rendimiento en pruebas, no demencia ni daño cerebral visible en imágenes.
- La asociación notable se encontró en el consumo más alto, en menores de 60 años, y fue más fuerte en personas con diabetes.
Enfoque 1: Agua como opción predeterminada
La solución más simple y segura. Agua, agua mineral, agua con sabor sin edulcorantes, té sin endulzar, infusiones de hierbas. Este es el estándar de oro, sin el riesgo estadístico identificado por el estudio.
Enfoque 2: Reducción, no necesariamente eliminación total
La asociación en el estudio se observó principalmente en los consumidores más intensivos. Reducir el consumo diario habitual, incluso sin renunciar por completo, es un paso lógico basado en los hallazgos.
Enfoque 3: Alternativas con poco azúcar natural
- Agua de coco sin endulzar - un poco de azúcar natural y electrolitos.
- Té frío con limón y una gota de miel - cantidad limitada de azúcar.
- Agua saborizada con frutas (infused water) - fresa, pepino, menta.
Perspectiva personal
Si usted es un consumidor intensivo de bebidas dietéticas, no es necesario un abandono drástico. La abstinencia repentina de cafeína y edulcorantes artificiales puede causar dolores de cabeza, aumento del apetito e irritabilidad. En su lugar, una reducción gradual:
- Primera semana: reemplace una bebida al día por agua.
- Segunda semana: reemplace dos al día.
- Tercera semana en adelante: continúe reduciendo el consumo diario habitual.
- Más adelante: reserve la bebida endulzada solo para ocasiones especiales.
El resumen
El estudio brasileño no demuestra que los edulcorantes artificiales "destruyan el cerebro", pero se suma al creciente panorama: la elección "dietética" no es necesariamente una elección neutral para el cerebro, al menos en consumidores intensivos menores de 60 años y en personas con diabetes. Al buscar "la próxima bebida saludable", vale la pena recordar que la bebida más antigua y más estudiada sigue siendo el agua.
Referencias:
Artículo complementario - Bebidas azucaradas y cerebro
Estudio original - Neurology 2025
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